viernes, 20 de abril de 2012

Hernias


Una hernia es la protrusión del peritoneo parietal, de un órgano o de un tejido fuera de la cavidad del cuerpo en que está alojado normalmente.

Una hernia inguinal es una protrusión del contenido de la cavidad abdominal por un punto débil del conducto inguinal. Sólo una operación quirúrgica puede resolver una hernia inguinal. Hay dos tipos de hernias inguinales, una directa y la otra indirecta. Son eventos comunes y la reparación de hernias inguinales es la operación más frecuente en la práctica quirúrgicaHernia inguinal directa


En las hernias inguinales directas el contenido abdominal, en concreto el intestino delgado pasa a través de una debilidad de la musculatura abdominal y protruye en el área del triángulo de Hesselbach. Las hernias directas se presentan como una tumefacción ovalada, son reducibles y rara vez ingresan al escroto. Por lo general, no recorren por el conducto inguinal. Son las menos frecuentes, siendo un 0.5% de las hernias inguinales con una recidiva post operatoria de 1%. Son más comunes en adultos mayores de 45 años.

Hernia inguinal indirecta


Las hernias inguinales indirectas se producen cuando el contenido abdominal protruye a través del anillo inguinal interno o profundo. Bajan a lo largo del cordón espermático y, con el tiempo, suelen llegar al escroto. Son las hernias inguinales más frecuentes, con un posible factor genético y muy comunes en los niños. Pueden ocurrir en mujeres y cuando son completas producen hernias inguinales labiales.

Diagnóstico


El diagnóstico de una hernia inguinal está fundamentado en la historia clínica y el examen físico de la ingle. Rara vez se requieren exámenes adicionales para confirmar el diagnóstico. En ciertos casos un ultrasonido o un TAC se justifican, en particular para descartar un hidrocele.

Hernia crural:


Hernia Femoral o Crural es una protrusión del contenido de la cavidad abdominal o pelviana por un punto débil del conducto crural debido a un defecto o debilitamiento de la pared abdominal. Es la hernia más común en la mujer y conlleva una elevada incidencia de estrangulación del contenido herniado, mayormente un asa del intestino delgado. Solo una operación quirúrgica puede resolver una hernia femoral. Entre todas las hernias, se presentan en un 2 - 5% de los casos. Se hace visible por encima y por fuera de la sínfisis púbica en la forma de un abultamiento ovalado en la parte superior del muslo, ocasionalmente doloroso. Además del examen clínico, no es común hacer otros exámenes para diagnosticar una hernia femoral.


Examen de los genitales masculinos


Examen de los genitales masculinos.

 Conceptos de anatomía.

Los órganos genitales masculinos están formados por el pene, los testículos, el escroto, la próstata y las vesículas seminales.

El pene está formado por dos cuerpos cavernosos, que forman el dorso y los lados, y el cuerpo esponjoso, que contiene la uretra. El cuerpo esponjoso se ensancha en el extremo distal para formar el glande y unos 2 mm por debajo de su punta se encuentra el orificio uretral.

El prepucio cubre normalmente el glande, salvo cuando el paciente ha sido circuncidado. Entre ambos se produce un material sebáceo, de aspecto blanquecino y maloliente, llamado esmegma.

El escroto está dividido en la mitad por un tabique que conforma dos bolsas que contienen los testículos con sus correspondientes epidídimos. Por encima de los testículos se identifican los cordones espermáticos que están formados por los conductos deferentes, los vasos sanguíneos arteriales y venosos (plexos pampiniformes) y fibras del músculo cremasteriano.

Los testículos son glándulas ovoideas que miden unos 4 cm de eje mayor. En su parte superior y posterolateral, por lo menos en el 90% de los hombres, se ubica el epidídimo que cumple una función de depósito y sitio de tránsito y maduración de los espermios. El conducto deferente nace en la cola del epidídimo, asciende por el cordón espermático, atraviesa el conducto inguinal y se une con las vesículas seminales para formar el conducto eyaculador que llega a la uretra a nivel de la próstata. El semen está formado por los espermios más las secreciones de los conductos deferentes, las vesículas seminales y la próstata.

La próstata es una glándula como una castaña que rodea la uretra y el cuello de la vejiga y está formada por dos lóbulos laterales y un lóbulo medio. Mediante el tacto rectal es posible palpar los dos lóbulos laterales separados por un surco en la mitad.

El drenaje linfático del pene y del escroto se efectúa hacia los ganglios inguinales, y el de los testículos, hacia los ganglios intraabdominales.

Examen de los genitales.

El examen de los genitales de un hombre puede ser una situación embarazosa y por lo mismo, conviene efectuarlo con delicadeza. Esta es un área muy sensible para los hombres y se debe evitar comentarios o expresiones que produzcan incomodidad.

El examen se efectúa mediante la inspección y la palpación. Las partes que se deben identificar son:

  • el vello pubiano
  • el pene
  • el glande
  • el meato uretral
  • el escroto
  • los testículos
  • los epidídimos
  • los cordones espermáticos.

El vello genital o pubiano tiende a ser abundante y en el hombre se continúa hacia el ombligo. Se pueden encontrar piojos (Phthirius pubis) o liendres (huevos de piojos) en personas poco aseadas.

En los pacientes no circuncidados es necesario retraer el prepucio para examinar el glande y el meato uretral.

Entre las alteraciones que se pueden encontrar en el pene, destacan las siguientes:

  • Fimosis: consiste en la dificultad para descubrir el glande debido a un prepucio estrecho.

  • Parafimosis: es la dificultad de deslizar el prepucio nuevamente hacia adelante después que se ha descubierto el glande, debido a que es estrecho; lo comprime y lo puede edematizar.

  • Balanitis: es una inflamación del glande que ocurre sólo en hombres no circuncidados, frecuentemente con fimosis o diabéticos. Se debe a infecciones bacterianas o por hongos (Candida).

  • Balanopostitis es una inflamación del glande y del prepucio.

  • Hipospadias: es una condición con que nace la persona donde el meato uretral desemboca más abajo de lo normal, en una posición ventral.

  • Ulceras: pueden ser de distinto tipo y naturaleza. Entre las úlceras que afectan el glande y el prepucio destaca el chancro sifilítico que es una úlcera ovalada o redonda, de bordes indurados, fondo liso, y aparece dos semanas después de una exposición a la enfermedad.

  • Herpes genital: son vesículas superficiales rodeadas de un halo eritematoso, muy dolorosas, que se deben a una infección por el virus herpes simple tipo 2.

  • Condiloma acuminado o papilomas genitales: son lesiones como verrugas que se deben a infecciones virales.

  • Molluscum contagiosum: son lesiones como pequeñas pápulas algo umbilicadas en el centro, son de transmisión sexual y se deben a infecciones por virus.

  • Carcinoma del pene: es un cáncer habitualmente de tipo escamoso, que tiende a presentarse en hombres no circuncidados, poco preocupados de su higiene.

  • Enfermedad de Peyronie: consiste en el desarrollo de bandas fibrosas en el dorso del pene, por debajo de la piel, que lo pueden deformar y provocar erecciones dolorosas.

  • Uretritis: se puede encontrar una secreción que sale por el meato uretral, la cual debe estudiarse mediante tinciones de extendidos y cultivos de distinto tipo, según las causas probables (ej.: infección por gonococo)

El escroto y su contenido.

En la superficie del escroto se pueden encontrar lesiones de aspecto amarillento que corresponden a quistes sebáceos. En ocasiones, el escroto se presenta muy edematoso y esto se observa en enfermedades asociadas a retención de líquidos, como ocurre en la insuficiencia cardíaca, síndrome nefrósico o cirrosis hepática.

En el examen de los testículos es frecuente encontrar el izquierdo más abajo que el derecho. Para palparlos se trata de presentarlos de modo de facilitar el examen. Para esto se toma un testículo entre los dedos medio y anular de cada mano, dejando los dedos índice y pulgar libres para que puedan palpar la superficie de la glándula. También se podrían palpar usando los dedos pulgar, índice y medio. Cuando el músculo cremasteriano retrae los testículos el examen se dificulta y es necesario traccionar un poco el testículo para asirlo en forma adecuada.

Debe sospecharse de cualquier dureza o nódulo en la superficie del testículo que pueda indicar la presencia de un cáncer. Ante cualquier duda es necesario complementar el examen con una ecotomografía.

Los hombres deben tener la costumbre de examinarse los testículos de vez en cuando buscando la aparición de nódulos. Durante un baño de tina con agua caliente o en la ducha, puede ser un buen momento para efectuarlo. Un cáncer  testicular se puede manifestar desde lesiones pequeñas, a una masa de mayor  tamaño, peso y consistencia.

También se debe examinar los epidídimos, los conductos deferentes y el cordón espermático. Los epidídimos se palpan como un cordón que sigue el borde posterolateral de los testículos y que es más grueso en el polo superior. Los conductos deferentes, cuando son normales, se palpan como cordones lisos, indoloros y forman parte de los cordones espermáticos. Si existe una hernia inguinoescrotal, el volumen de ese lado del escroto se aprecia abultado.

Entre las alteraciones que se pueden encontrar destacan:

  • Cáncer  testicular: se manifiesta como un aumento de volumen, que puede ser muy localizado (como una lenteja) o formar una masa, habitualmente indolora, que aparece con mayor frecuencia en adultos jóvenes, entre los 15 y los 30 años.

  • Quiste de la cabeza del epidídimo o espermatocele: es una formación quística que se palpa como un nódulo en la cabeza del epidídimo, fuera de los límites del testículo. En general, es de evolución benigna.

  • Hidrocele: es un aumento de volumen debido a la acumulación de líquido en la túnica vaginal que es una membrana que rodea al testículo y que normalmente deja una cavidad virtual. Si se apoya una linterna sobre la piel del escroto, en la zona del aumento de volumen, se observa un fenómeno de transiluminación que consiste en que la luz difunde en un área extensa correspondiente al líquido acumulado.

  • Orquitis: es una inflamación aguda de un testículo que se puede observar en enfermedades infecciosas virales, como las paperas, cuando se presenta en adolescentes o adultos. En un comienzo la glándula se ve aumentada de volumen y está muy sensible; con el tiempo, una vez que se resuelve la inflamación, puede evolucionar hacia la atrofia.

  • Epididimitis: es una inflamación del epidídimo muy dolorosa y se relaciona con infecciones urinarias o de la próstata. Existen epididimitis de evolución crónica que se relacionan con infecciones como la tuberculosis.

  • Torsión testicular: es una urgencia quirúrgica en la que el testículo gira sobre su eje y puede llegar a comprometer la circulación de la glándula. El testículo se ve retraído y la palpación es extremadamente dolorosa.

  • Hidátide torcida: es otra condición que se acompaña de dolor. Se palpa un pequeño nódulo sensible hacia el polo superior. Es más frecuente de encontrar en niños en edad puberal.

  • Varicocele: corresponde a dilataciones varicosas de las venas del plexo pampiniforme del cordón espermático. Se observa más frecuente en el lado izquierdo, estando el paciente de pie. Puede asociarse a una disminución de la fertilidad.

  • Criptorquidia: es una condición en la que un testículo no logró descender a la bolsa escrotal y quedó en el canal inguinal o dentro del abdomen. Estos testículos se atrofian y con el tiempo tienen mayor tendencia a desarrollar un cáncer.

Condiciones en las cuales se encuentran testículos chicos son la criptorquidia, secuela de una orquitis, por ingesta de estrógenos, cirrosis hepática o alteraciones cromosómicas (síndrome de Klinefelter).

Se encuentra un aumento de volumen escrotal en el hidrocele, hernias inguinoescrotales, tumores, procesos inflamatorios y cuadros edematosos.

Próstata.

La próstata se evalúa mediante el tacto rectal.

La próstata normal se debe palpar como una glándula de superficie lisa y consistencia elástica que protruye discretamente hacia el lumen rectal. Debe ser posible identificar los dos lóbulos laterales. Las vesículas seminales frecuentemente no son palpables por estar en la parte de más arriba.

Con la edad, la glándula tiende a crecer y también aumenta la protrusión hacia el lumen del recto; el surco en la línea media se vuelve más difícil de identificar. Si se palpan nódulos duros e irregulares se debe pensar en la presencia de un cáncer.

Los programas de detección precoz de cáncer prostático recomiendan efectuar un examen anual en forma rutinaria pasados los 50 años, o antes, si existen antecedentes de cáncer en familiares cercanos. Los métodos más usados para evaluar la glándula son el tacto rectal y la determinación del antígeno prostático específico.

lunes, 9 de abril de 2012

Anomalías congénitas de genitales masculinos y femeninos.


HERMAFRODITISMO:

Implica una discrepancia entre la morfología de las gónadas y los genitales externos. Por lo tanto, a una persona con genitales externos ambiguos se le llama intersexual o hermafrodita. Las condiciones intersexuales se clasifican según el aspecto histológico de las gónadas.

Los pacientes hermafroditas verdaderos tienen tanto tejido ovárico como testicular. Se denomina pseudohermafrodita masculino a aquellos que tienen tejido testicular pero genitales externos femeninos; y pseudohermafrodita femenino a aquellos que tienen tejido ovárico pero genitales externos masculinos.

Con excepción de los hermafroditas verdaderos, el patrón de cromatina sexual y el cariotipo suelen corresponder al sexo gonadal.

·        PSEUDOHERMAFRODITAS FEMENINOS: estos pacientes tienen núcleos cromatina positivos y constitución cromosómica 44, XX.

La causa más frecuente es la hiperplasia suprarrenal virilizante congénita. En este caso no existe alteración ovárica, sin embargo, la producción excesiva de andrógenos por las glándulas suprarrenales, provoca la masculinización de los genitales externos durante el período fetal, que varía desde una hipertrofia de clítoris hasta genitales casi masculinos. Esta forma clínica es heredada con rasgo autosómico recesivo.

En ciertos casos un tumor masculinizante como el arrenoblastóma en la madre ha causado pseudohermafroditismo femenino en su niña.

·        PSEUDOHERMAFRODITISMO MASCULINO:

Estos pacientes presentan núcleos cromatina sexual negativos y un complejo cromosómico sexual XY. Estas anormalidades están causadas por deficiente producción de andrógenos por parte de las células intersticiales de los testículos (células de Leydig) asociado a una igualmente escasa producción de Factor Inhibidor de Müller (FIM), también bajo la responsabilidad de los testículos fetales. El desarrollo morfológico testicular de estos varones varía desde rudimentario hasta normal.



ALTERACIONES RELACIONADAS CON INTERSEXUALIDAD

·        FEMINIZACIÓN TESTICULAR:

Las personas con esta rara alteración parecen mujeres a pesar de la presencia de testículos y cromosomas sexuales XY. Los genitales externos son femeninos, pero la vagina suele terminar en un fondo de saco ciego. El útero y las trompas de Falopio están ausentes o son rudimentarias. En la pubertad, existe un desarrollo normal de las mamas y de características femeninas; pero no ocurre la menstruación.

Los testículos suelen estar en el abdomen o en los conductos inguinales, pero pueden descender hasta dentro de los labios mayores. Estos suelen ser funcionales, pero se sabe de cierta resistencia de las células de los pliegues urogenitales y labio-escrotales a la testosterona por lo que se explicaría la ausencia de masculinización. Se cree que se debe a un defecto en el mecanismo del receptor androgénico.

·        HIPOSPADIAS:

Son malformaciones relacionadas con orificio uretral ectópico. La placa glandular no se canaliza adecuadamente por falta de fusión de los pliegues urogenitales. En estos casos el orificio uretral desemboca en la superficie ventral del glande peneano, o en casos menos frecuentes, en la superficie ventral del cuerpo del pene. Al mismo tiempo esto provoca un encorvamiento en sentido ventral del pene, trastorno conocido como encordamiento.

Esta malformación se produce por insuficiente producción de andrógenos por el testículo fetal, por falta de sitios receptores adecuados para las hormonas, o por ambos.

Aunque existen cuatro tipos de hipospadias: glandular, peneano, penoscrotal y perineal, los dos primeros constituyen alrededor del 80% de los casos.


·        EPISPADIAS: es de origen similar al anterior, la diferencia reside en que esta malformación se caracteriza por un orificio uretral externo ectópico en la superficie dorsal del glande o cuerpo peneano.

Otras malformaciones muy poco frecuentes son AGENESIA DEL PENE, PENE BÍFIDO O DOBLE, MICROPENE.



MALFORMACIONES DE ÚTERO Y VAGINA

Se relacionan con el proceso de desarrollo de los conductos paramesonéfricos de Müller en conjunto y con el desarrollo y canalización adecuada de la placa vaginal.

Los diversos tipos de duplicación uterina y malformaciones vaginales se deben a:


1) fusión incompleta de los conductos paramesonéfricos de Müller;
2) desarrollo incompleto de un de los conductos paramesonéfricos de Müller;
3) desarrollo inadecuado de porciones de uno o ambos conductos müllerianos;
4) canalización incompleta de la placa vaginal

·        ÚTERO DOBLE (DIDELFO): defecto en la fusión de las porciones inferiores de los conductos paramesonéfricos, puede estar relacionado con vagina doble o única. Externamente parece un útero normal pero está dividido internamente por un tabique medial.

·        ÚTERO BICORNE: ocurre cuando la fusión incompleta afecta a sólo la porción superior de los conductos paramesonéfricos. Si se retrasa el desarrollo de un de los dos conductos se formará un útero bicorne con CUERNO RUDIMENTARIO. Una variación podría ser el útero unicorne con una sola trompa de Eustaquio.

·        FALTA DE LA VAGINA Y ÚTERO: en una de cada 4000 nacidas ocurre falta de vagina, como consecuencia del defecto en el desarrollo de los bulbos senovaginales para formar la placa vaginal. Si consideramos que el contacto del primordio uterovaginal con el seno urogenital entiende una inducción cuando falta la vagina el útero suele estar ausente también.

ALTERACIONES EN EL PROCESO DE DESCENSO GONADAL

CRIPTORQUIDIA: o testículo no descendido. Ocurre en casi el 30% de los varones prematuros. La criptorquídia suele ser unilateral o bilateral. Si ambos testículos permanecen dentro o justo fuera de la cavidad abdominal (en el conducto inguinal, por lo general), no alcanzan a madurar y con frecuencia son estériles. Un factor causante de esta malformación sería la inadecuada producción de andrógenos por los testículos fetales.

HERNIA INGUINAL CONGÉNITA: se debe a una persistencia de la apófisis vaginal. Asas del intestino pueden herniarse a través de él hacia el escroto o los labios mayores.


HIDROCELE: la porción superior de la apófisis vaginal permanece permeable pese al cierre. El líquido peritoneal puede llenar la apófisis vaginal formando un hidrocele del testículo y cordón espermático.


ESTRUCTURAS VESTIGIALES DERIVADAS DE LOS CONDUCTOS GENITALES EMBRIONARIOS:

Durante la conversión de los conductos mesonéfricos y de los paramesonéfricos en estructuras adultas, algunas de sus partes pueden permanecer como estructuras vestigiales, las cuales son raras a menos que ocurran cambios patológicos en ellas.

RESTOS MESONEFRICOS EN VARONES:

El externo ciego craneal del conducto mesonéfrico puede persistir como un apéndice del epidídimo, caudal la cabeza del epidídimo. Restos de túbulos mesonéfricos suelen persistir como cuerpos pequeños denominados paradídimo, caudal a los conductillos eferentes.

RESTOS MESONEFRICOS EN MUJERES:

El extremo craneal de los conductos mesonefricos puede persistir como un apéndice vesicular.

Cercanos al útero, algunos túbulos rudimentarios pueden persistir como paraoóforo. Partes del conducto mesonéfrico, que corresponden al conducto deferente y eyaculador, pueden persistir como el conducto de Gärtner, a lo largo de la pared uterina o vaginal. Estos restos pueden dar origen a los quistes del conducto de Gärtner.

RESTOS PARAMESONEFRICOS EN VARONES:

El extremo craneal del conducto paramesonéfrico puede persistir como un apéndice vesicular del testículo, que se una al polo superior de éste.

RESTOS PARAMESONEFRICOS EN MUJERES:

Parte del extremo craneal del conducto paramesonéfrico que no contribuye al infundíbulo de la trompa de Falopio puede persistir como un apéndice vesicular denominado: hidátide de Morgagni.




jueves, 22 de marzo de 2012

Abdomen agudo



Abdomen agudo





     Según el ˝diccionario de medicina océano Mosby˝ el abdomen agudo es un trastorno caracterizado por la aparición brusca de dolor intenso localizado en la cavidad abdominal. El abdomen agudo exige un diagnóstico y valoración inmediatos del caso. La  Microsoft ® Encarta ® 2009. © 1993--2008 Microsoft Corporation también define el abdomen agudo, como la situación clínica que se presenta como un cuadro abdominal agudo, cuyo síntoma principal es el dolor. Este cuadro sugiere la existencia de un trastorno grave que puede poner en peligro la vida del enfermo y que, en muchos casos, se resuelve mediante una intervención quirúrgica de urgencia. Es característica la rapidez de instauración del cuadro (proceso agudo).





     Aquí vemos claramente la importancia de diferenciar de forma rápida y precisa un abdomen agudo, ya que podemos hacer la diferencia entre la vida y la muerte del  paciente, es de vital importancia saber que el dolor del abdomen agudo tiene orígenes muy variados. Este puede deberse a una inflamación del peritoneo que puede darse en los casos de pancreatitis y úlceras o apendicitis perforadas; también puede deberse a una obstrucción de un conducto o de un órgano hueco como el intestino, vías biliares, uréteres; igualmente puede deberse a un traumatismo o infección de la pared abdominal o a un trastorno de los vasos sanguíneos como una trombosis, embolias, roturas, compresión o a una distensión de la cápsula que recubre las vísceras sólidas como es el caso del hígado y  riñón.


      Es necesario tener en cuenta que el dolor abdominal puede deberse también a trastornos localizados fuera del abdomen, como procesos en el tórax, los genitales y la columna vertebral, o a causas más generales como alteraciones de tipo metabólico. Como vemos el campo a investigar frente a un abdomen agudo  es muy amplio y sobre todo diverso, por lo cual debemos puntualizar en los aspectos que hacen la diferencia entre un diagnóstico acertado de uno erróneo.


      Para realizar el diagnóstico, se debe valorar el tipo de dolor mediante un interrogatorio detallado y una exploración física minuciosa que, además, debe apoyarse en la realización de diferentes pruebas como análisis de sangre y orina, radiografías de tórax y abdomen, ecografía, tomografía computarizada, laparoscopia y cualquier otro método que nos indique adecuadamente de que se trata. El médico necesita conocer la forma de inicio de las molestias, ya que si el dolor se instaura de forma repentina y es de gran intensidad es probable que el cuadro sea grave y requiera cirugía. Se debe obtener información relativa a la duración y características del dolor, pues los dolores de tipo cólico suelen indicar un cuadro de obstrucción o alteraciones de la motilidad de una víscera hueca, mientras que, por lo general, el dolor sordo y constante es más propio de inflamación.


      También deben recogerse datos sobre la localización, la irradiación, así como sobre los factores que alivian o agravan las molestias. El aspecto de las heces y la sintomatología que acompaña al dolor, como la fiebre, las náuseas, los vómitos, la sudoración o el hipo, resultan también importantes en el establecimiento del diagnóstico.


     Ante un paciente con un cuadro de abdomen agudo es necesario determinar, de una forma rápida y eficaz, si está o no indicado el tratamiento quirúrgico. A veces resulta difícil, ya que los signos que sugieren la necesidad de cirugía son muy escasos.


Las causas más frecuentes de abdomen agudo son los cólicos biliares o colecistitis agudas, las pancreatitis agudas, las apendicitis agudas (la causa más común en los niños), la obstrucción intestinal, la perforación de una víscera hueca y la diverticulitis aguda. El tratamiento depende siempre de la causa que origine el dolor, de tal manera que debemos ser cautelosos en la búsqueda de signos precisos que indiquen la diferencia entre una y otra de las formas causantes que ya mencionamos.


     En fin el abdomen agudo constituye uno de los cuadros que más frecuentemente vemos en los hospitales y centros de salud en general, por lo que el médico debe tener un adecuado conocimiento de cómo lidiar frente a uno de estos casos, debido a que el diagnóstico rápido y preciso se convertirá en la diferencia importante que nos llevara el paciente a una mejoría, a una complicación o incluso la muerte; es de vital importancia resolver si  es necesario someter el paciente a cirugía;  debemos ser cautelosos y definir lo más rápido posible para así no provocar daños mayores en nuestro paciente.